América Latina y el Caribe ha mostrado una importante resiliencia hasta ahora. Esto refleja años de mejoras en la gestión económica en gran parte de la región, lo que ha permitido a los países entrar en este período desde una posición de mayor estabilidad.
De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las proyecciones de crecimiento para América Latina y el Caribe se han mantenido constantes pese a los diversos impactos económicos.
“El conflicto que involucra a Irán es un claro ejemplo. Lo que comenzó como un conflicto geopolítico se ha convertido en una perturbación de oferta de múltiples dimensiones. Los precios de la energía están aumentando. Las cadenas de suministro se están ajustando. Los mercados de fertilizantes están bajo presión. Estas fuerzas avanzan simultáneamente, afectando la inflación, el crecimiento y los balances externos de los países”, precisó el organismo multilateral.
Los mercados laborales también se han sostenido con un desempleo cercano al 6%, el nivel más bajo en más de una década. El ánimo de los inversionistas también se ha mantenido relativamente estable, con diferenciales soberanos de alrededor de 219 puntos básicos para la economía mediana por debajo de los niveles previos a este episodio.