Aunque muchas personas asocian las alergias únicamente con variables como el polvo, los alimentos o las condiciones climáticas, la realidad es que pueden presentarse en cualquier etapa y afectar significativamente la calidad de vida de quienes las padecen. Según la OMS, entre el 30% y el 40% de la población mundial convive con al menos una enfermedad alérgica, una cifra que ha venido aumentando durante las últimas décadas, especialmente en zonas urbanas. Las alergias son una respuesta del sistema inmunológico frente a sustancias conocidas como alérgenos; dependiendo del desencadenante, estas pueden manifestarse con síntomas respiratorios, digestivos o cutáneos que van desde molestias leves hasta reacciones potencialmente mortales. Las más comunes son las alergias respiratorias, como la rinitis alérgica y el asma alérgica, generalmente desencadenadas por el polen, los ácaros, el polvo o contaminantes ambientales. También son frecuentes las alergias alimentarias -asociadas en su mayoría a alimentos como mariscos, leche, huevo o frutos secos- y las alergias cutáneas, relacionadas con el contacto con jabones, detergentes u otras sustancias presentes en el entorno.
“Las alergias pueden aparecer incluso en personas que nunca antes habían presentado una reacción, por eso es fundamental identificar cuál es el desencadenante y evitar la exposición, ya que esa sigue siendo la medida más efectiva para prevenir nuevos episodios y proteger la salud del paciente”, afirma la doctora Alexandra Vega, gerente médica y de farmacovigilancia de Genfar.
Uno de los principales desafíos es reconocer cuándo una reacción puede manejarse con seguimiento médico y cuándo constituye una emergencia; las reacciones leves suelen presentarse con estornudos, congestión nasal, secreción, picazón en la nariz o los ojos, irritación de la piel o molestias digestivas. Sin embargo, si aparecen síntomas como inflamación de la cara, labios, lengua o garganta, dificultad para respirar o sensación de ahogo, es indispensable acudir de inmediato a un servicio de urgencias, ya que podría tratarse de una reacción alérgica grave.
Otro aspecto que puede generar confusión es pensar que las alergias desaparecen con el tiempo; los especialistas advierten que una persona que ha presentado una alergia, no debe asumir que dejó de ser alérgica solo porque han pasado varios años sin exponerse nuevamente.