Las más de 500 000 bodegas existentes en el país generan alrededor de 870 000 puestos de trabajo y ocupan el primer lugar en formalización entre las mypes. Sin embargo, este rol relevante convive con dificultades para acceder a recursos que les permitan sostener y desarrollar sus negocios, según advierte la Asociación de Mujeres Bodegueras del Perú (Agremub).
De acuerdo con el gremio, solo el 12% de las bodegas peruanas accede a crédito formal o financiamiento bancario. Por lo general, se trata de establecimientos consolidados o minimarkets, que gracias a su solidez cuentan con mayores posibilidades de acceder al sistema financiero, señaló la vocera de Agremub, Carla Campos.
En tanto, el 20% cuenta únicamente con el crédito de proveedores, que los otorgan por períodos de una semana o 15 días, un espacio de tiempo relativamente corto si se toma en cuenta que las bodegas suelen hacer circular el capital muchas veces para así incrementarlo.
El 68% de las bodegas no tiene acceso a ningún tipo de crédito, ni siquiera de proveedores. Según el gremio, esto se debe a que las bodegas son consideradas empresas de alto riesgo, sobre todo ahora cuando muchas de ellas son víctimas de extorsión.
Se debe tener en cuenta que el capital promedio necesario para iniciar una bodega es de S/ 3500. Y del total de estos establecimientos, el 40% son bodegas de subsistencia, lo que refleja las limitaciones económicas que enfrenta una parte importante del sector.