Un análisis de la Red de Estudios para el Desarrollo (Redes), a partir de datos de Adex Data Trade, muestra que las exportaciones del rubro “flores y plantas vivas” crecieron alrededor de 16% durante 2025. Lo llamativo es que este dinamismo no proviene principalmente de las flores cortadas -es decir, las flores ya cosechadas que se venden en ramos y arreglos en las florerías-, sino de plantas vivas, esquejes, arbustos injertados y bulbos en vegetación: el material vegetal que permite que esas flores existan y que otros países compran para sembrar.
Las exportaciones de árboles y arbustos injertados pasaron de US$ 542 mil en 2024 a US$ 2,7 millones al cierre de 2025, las plantas vivas con raíces y esquejes de US$ 519 mil a US$ 680 mil y los bulbos en vegetación de US$ 1700 a US$ 5500. En otras palabras, no se están exportando más flores listas para el florero, sino las plantas que permiten que esas flores se cultiven en otros mercados.
“Esta es una señal positiva sobre cómo está evolucionando el sector y sobre las capacidades que ya existen en el país. La data muestra que el Perú se está consolidando en el eslabón más estratégico de la cadena: la producción de plantas que luego permiten cultivar flores en distintos mercados. Es una base productiva sólida que abre oportunidades de crecimiento hacia adelante”, explicó César García, economista de Redes.
Este comportamiento muestra que el país ya cuenta con viveros, productores especializados y conocimiento técnico capaces de abastecer tanto el mercado interno como la demanda externa de material vegetal. Sobre esa base productiva, el sector tiene margen para seguir creciendo y avanzar hacia productos de mayor valor agregado.