La inteligencia artificial (IA) se consolida como uno de los principales motores de la transformación empresarial a nivel global. En un entorno marcado por la volatilidad, la presión por la eficiencia y la necesidad de decisiones cada vez más ágiles, las organizaciones en América Latina están replanteando su estrategia tecnológica con una premisa clara rumbo a 2026: la IA debe adaptarse al negocio, y no al revés.
Hoy, la IA permite automatizar procesos, optimizar operaciones, mejorar la experiencia del cliente y fortalecer la toma de decisiones basada en datos. Sin embargo, su verdadero potencial se libera cuando se integra de forma contextualizada y alineada a los objetivos estratégicos y a la realidad operativa de cada industria. Las soluciones genéricas ya no son suficientes para responder a la complejidad de los mercados actuales.
Esta tendencia se refleja en estudios recientes de analistas del sector. De acuerdo con un informe de McKinsey, el 72% de las empresas a nivel global ya utiliza IA en al menos una función de negocio, pero solo el 23% reporta un impacto significativo en sus resultados. Esto evidencia que el desafío no es adoptar IA, sino implementarla con profundidad, relevancia y enfoque estratégico.
“Las empresas que marcarán la diferencia en los próximos años no serán las que simplemente adopten IA, sino aquellas que la integren de forma inteligente y alineada a sus procesos, datos y objetivos de negocio”, señaló Claudia Boeri, presidenta de SAP Multi Country Latin America. “En SAP creemos firmemente que la IA debe ser confiable, relevante y diseñada para generar valor real, ayudando a las organizaciones a innovar, crecer y adaptarse con agilidad en un entorno cada vez más dinámico”.
La personalización de la IA se perfila así como una de las grandes tendencias rumbo a 2026. Desde la automatización inteligente de procesos financieros -como la gestión de facturación- hasta el uso de agentes de IA en la gestión del capital humano, las empresas están logrando mejoras tangibles en productividad, reducción de costos y eficiencia operativa. Casos como la aceleración de hasta 65% en la generación de retroalimentación personalizada o la reducción de hasta 87% en el tiempo de preparación de entrevistas son solo algunos ejemplos del impacto de estas tecnologías cuando se aplican con un enfoque específico.
Analistas de la industria coinciden en que el futuro de la transformación digital estará marcado por soluciones de IA integradas a los sistemas empresariales centrales, capaces de aprender del contexto, cumplir con regulaciones locales y escalar conforme evoluciona el negocio. En este escenario, la IA deja de ser una herramienta aislada para convertirse en una ventaja competitiva sostenible.